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Y más de Londres: Courtauld presenta los más bellos dibujos del mundo
Courtauld Gallery posee una de las más importantes colecciones de dibujos en Gran Bretaña. Organizada en colaboración con la Colección Frick de Nueva York, esta exposición presenta una magnífica selección de unas sesenta de sus mejores obras. Se ofrece una rara oportunidad de considerar el arte del dibujo desde la perspectiva de sus más grandes maestros, como Durero, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rembrandt, Goya, Manet, Cézanne y Matisse.
La exposición que lleva por título De Mantegna a Matisse se abre con un grupo de obras que datan desde el siglo 15, procedentes del norte y sur de Europa, entre los que se cuentan un exquisito y extremadamente raro dibujo flamenco primitivo de alrededor de 1475 a 1485, o dos bocetos rápidos a lápiz y tinta de Leonardo da Vinci. Para los artistas del Renacimiento como Leonardo, el dibujo era la base fundamental de todas las artes: la expresión no sólo de la destreza manual, sino de la mente del artista y el intelecto.
Estas ideas sobre la naturaleza del dibujo alcanzan su plena expresión en el florecimiento del dibujo en el siglo 16. En el corazón de esta sección se encuentra El Sueño, de Miguel Ángel, del año 1533. Esta alegoría de alta complejidad fue realizada por Miguel Ángel como un regalo para un amigo cercano y fue uno de los primeros dibujos realizados como verdadera obra de arte independiente, ya que típicamente, los dibujos se realizaban como preparación de pinturas, esculturas y grabados. Ese es el caso de Pieter Bruegel el Viejo y la obra que representa a unos campesinos borrachos en un festival en Hoboken de 1559, antesala de un grabado.
A pesar de la importante función preparatoria del dibujo, muchas de las obras más atractivas de la exposición no cumplen esa función sino que son el resultado de la propia urgencia del artista de plasmar una determinada escena en sus cuadernos de bocetos, para su propio placer. Mujer sentada dormida, de Parmigianino, es un maravilloso ejemplo de esto.
No resulta menos atractiva la informalidad del dibujo espontáneo de Rembrandt, en este caso en el retrato de su esposa Saskia, sentada en la cama sosteniendo uno de sus hijos. Interesante la confrontación que plantea la exposición entre esta imagen y la representación interna y modesta de Pedro Pablo Rubens de su propia esposa, la joven y bella Helena Fourment, obra reconocida como uno de los dibujos más importantes del siglo 17.
Entre los dibujos destacados de los siglos 18 y 19 se encuentran los realizados por el gran campeón de la tradición académica, Jean Auguste Dominique Ingres. Las bellas formas alargadas del desnudo recostado en su estudio para la "Grand Odalisque” de 1813-1814, representa el punto más alto de refinamiento en un estilo de dibujo preciso, expresivo pero lineal, fuertemente enraizada en la academia. En contraste, el dibujo puede ofrecer al artista un medio para una creatividad totalmente liberadora; y quien mejor que Goya para ejemplificarlo, con su Canto y baile de 1819-20.
La exposición presenta, además de los mencionados, ejemplos extraordinarios de artistas como Canaletto, JMW Turner, y hasta Cézanne y Seurat. La exposición concluye con obras de los dos más grandes artistas del siglo 20, Picasso y Matisse, que reinventaron el arte del dibujo de la época moderna.